lunes, 2 de febrero de 2015

 


MÓDULO DEL UNIVERSO FUNGI
Programación de presentaciones
Fecha
Tema
Facilitador
Lugar
Enero 26
Introducción al curso Universo Fungi
Diferencias macro y microscópicas ente  talo micelial y levaduriforme.
Introducción a los macrohongos, características macromorfológicas.
Ariadna Bethancourt de Tello

7-226 UP
Enero 27
Visita a la Facultad de Odontología.
Detección de hongos unicelulares en cavidad oral.
Alcibiades Garibaldo
Adrian Garibaldo
Facultad Odontología
Enero 28
Gira de Campo al Parque Natural Metropolitano.
Observación de macrohongos y líquenes en un bosque húmedo tropical.
Colecta de especímenes más representativos.
Ariadna Bethancourt de Tello
Rita Bethancourt
Parque Natural Metropolitano
Enero 29
Revisión de algunas muestras colectada en la gira de campo.
Los hongos endófitos  (Siembra de hongos Endófitos foliares).
Ariadna Bethancourt de Tello
Rita Bethancourt
7-226 UP
Enero 30
Omnipresencia de los hongos en muestras ambientales de suelo, agua y aire.
Aislamiento de hongos fitopatógenos.
Dalila Montañez
Alcibiades Garibaldo
7-226 UP
Febrero 2
Resultado de la experiencia de hongos endófitos.
Líquenes, relaciones simbióticas entre hongos (micobionte) y un alga o cianobacteria (ficobionte).
Rita Bethancourt
Alcibiades Garibaldo
7-226 UP
Febrero 3
Hongos de importancia biotecnológica.
Detección de hongos en alimentos con baja actividad de agua.
Dalila Montañez
Ariadna  Bethancourt de Tello
7-226 UP
Febrero 4
Hongos nematófagos.
Resultados de la experiencia de los hongos en muestras ambientales de suelo, agua y aire.
Rita Bethancourt
Dalila Montañez
7-226 UP
Febrero 5
Hongos de importancia médica.
Resultados de la experiencia  sobre el aislamiento de hongos fitopatógenos.
Resultados de la experiencia de hongos en alimentos con baja actividad de agua.
Dalila Montañez
Alcibiades Garibaldo
7-226 UP
Febrero 6
Análisis sobre los conocimientos adquiridos en el curso.
Prueba final
Presentación del Curso de Universo Fungi, Campus Universitario Harmodio Arias Madrid de Curundu, Universida de Panamá. 
Dalila Montañez
Ariadna Bethancourt de Tello
Rita Bethancourt
Alcibiades Garibaldo
7-226 UP

FO-UP: Facultad de Odontología - UP, ES-UP: Escuela de Biología - UP.
PRÁCTICA Nº 4
ALIMENTOS CON BAJA ACTIVIDAD DE AGUA (aw)
Dalila Montañez

Objetivos

  •  Determinar el número de hongos presentes en la muestra evaluada por recuento total placas de Agar Papa Dextrosa (PDA) o por técnica de Petrifilm para levaduras y mohos.

Introducción

El agua, es un elemento esencial para la vida, es además uno de los principales componentes de los alimentos y, por sí sola, un factor determinante para su conservación y seguridad. El ataque de los microorganismos es la principal causa de deterioro y su crecimiento está ligado a la cantidad de agua que contiene el alimento.
La actividad de agua (aw) es la cantidad de agua libre en el alimento, es decir, el agua disponible para el crecimiento de microorganismos y para que se puedan llevar a cabo, diferentes reacciones químicas. Tiene un valor máximo de 1 y un valor mínimo de 0. Cuanto menor sea este valor, mejor se conservará el producto. La actividad de agua está relacionada con la textura de los alimentos: a una mayor actividad, la textura es mucho más jugosa y tierna; sin embargo, el producto se altera de forma más fácil y se debe tener más cuidado.

A medida que la actividad de agua disminuye, la textura se endurece y el producto se seca más rápido. Por el contrario, los alimentos cuya actividad de agua es baja por naturaleza son más crujientes y se rompen con facilidad. En este caso, si la actividad de agua aumenta, se reblandecen y dan lugar a productos poco atractivos. En ambos casos, el parámetro de la actividad de agua del alimento es un factor determinante para la seguridad del mismo y permite determinar su capacidad de conservación junto con la capacidad de propagación de los microorganismos.

Agua y microorganismos

Controlar la actividad de agua (aw) en alimentos es sinónimo de alargar su vida útil. Cuanto menor es la actividad de agua de un alimento, mayor es su vida útil. Es importante diferenciar entre cantidad de agua y actividad de agua. El primer término hace referencia a la cantidad total de agua presente en el alimento, aunque puede ser que no esté libre para interaccionar. La actividad de agua, en cambio, hace referencia solo a la cantidad de agua libre en el alimento y disponible para reaccionar, es decir, la que puede facilitar la contaminación del producto.

El contenido en agua de los alimentos es muy variado. Según datos de Jose Mataix Verdú, fisiólogo de la Universidad de Granada, los alimentos que más agua contienen son las hortalizas (hasta un 95%) seguidas de la frutas (hasta un 91%), el yogur (86%), el pescado blanco (82%) y, en quinta posición, los huevos (75%). Completan el top ten los mariscos (79%), el pollo (67%), el jamón (67%), el pescado azul (64%) y las vísceras como el hígado (hasta 60%). Los alimentos que menos agua contienen son las galletas (2,5%), las legumbres (11%) y el arroz (11,4%).

Los alimentos con baja aw se conservan en óptimas condiciones durante períodos más largos de tiempo. Por el contrario, aquellos cuya actividad de agua es elevada están sometidos a contaminación microbiológica y su conservación es mucho más delicada. Por esta razón, en alimentos más perecederos se utilizan técnicas de conservación como la evaporación, secado o liofilización para aumentar así su vida útil. La actividad de agua es un parámetro que establece el inicio o final del crecimiento de muchos microorganismos. La mayoría de patógenos requieren una aw por encima de 0,96 para poder multiplicarse. Sin embargo, otros pueden existir en valores inferiores. Algunos hongos son capaces de crecer en valores inferiores a 0,6.

aw = 0,98: pueden crecer casi todos los microorganismos patógenos y dar lugar a alteraciones y toxiinfecciones alimentarias. Los alimentos más susceptibles son la carne o pescado fresco y frutas o verduras frescas, entre otros.

aw = 0,93/0,98: hay poca diferencia con el anterior. En alimentos con esta aw pueden formarse un gran número de microorganismos patógenos. Los alimentos más susceptibles son los embutidos fermentados o cocidos, quesos de corta maduración, carnes curadas enlatadas, productos cárnicos o pescado ligeramente salados o el pan, entre otros.

aw = 0,85/0,93: a medida que disminuye la aw, también lo hace el número de patógenos que sobreviven. En este caso, como bacteria, solo crece S. aureus, que puede dar lugar a toxiinfección alimentaria. Sin embargo, los hongos aún pueden crecer. Como alimentos más destacados figuran los embutidos curados y madurados, el jamón serrano o la leche condensada.

aw = 0,60/0,85: las bacterias ya no pueden crecer en este intervalo, si hay contaminación se debe a microorganismos muy resistentes a una baja actividad de agua, los denominados osmófilos o halófilos. Puede darse el caso en alimentos como los frutos secos, los cereales, mermeladas o quesos curados.

aw <0,60: no hay crecimiento microbiano, pero sí puede haber microorganismos como residentes durante largos periodos de tiempo. Es el caso del chocolate, la miel, las galletas o los dulces.

Controlar la actividad de agua

Controlar la actividad de agua en los alimentos es sinónimo de alargar su vida útil. Al conseguir una disminución de la cantidad total de agua libre, se disminuyen notablemente las probabilidades de contaminación microbiana. No todos los alimentos requieren los mismos cuidados. La miel no precisa cuidados extras; en cambio, alimentos como el pescado poco salado o los frutos secos más húmedos (higos) son más perecederos. En este caso, sí es importante el control de la actividad de agua.

Las dos maneras más importantes de reducir la actividad de agua de los alimentos pasan por el secado y la incorporación de sal o azúcar para atrapar las moléculas de agua. El primer método es el más antiguo y, además de secar, también ayuda a formar aromas y sabores típicos en los alimentos procesados con este método. Según el tipo de alimentos, se utiliza uno u otro mecanismo de secado: para alimentos sólidos como vegetales, frutas o pescado, se utiliza el secado con aire caliente; para líquidos como la leche, el secado por aspersión; para mezclas pastosas líquidas, el secado al vacío; y para una amplia variedad de productos, el secado por congelación.

Otro método consiste en agregar sal o azúcar a los alimentos. Este no requiere máquinas especializadas, pero sí debe tenerse mucho cuidado durante su procedimiento. Se añade azúcar en las mermeladas o concentraciones de salmuera en las carnes para disminuir la actividad de agua. El producto terminado debe evaluarse para determinar en cifras su actividad de agua.

Las harinas como otros cereales deben tener un contenido bajo de humedad, de aproximadamente 13% o inferior y generalmente son tratadas con un agente oxidante (óxido nitroso, cloro, cloruro de nitrosilo o peróxido de benzoilo), lo que reduce tanto el número como la clase de microorganismos que pueden estar presentes en el producto final. Deben almacenarse a temperaturas entre 4.0 y 7.0 °C,  y en recipientes  cerrados que no sean accesibles a insecto, roedores u otros organismos. En las harinas podemos encontrar esporas de hongos pertenecientes a los géneros Aspergillus, Penicillium, Cladosporium y Alternaria,  frecuentemente observadas. Por otro lado, hay bacterias pertenecientes a las familias Pseudomonadaceae, Micrococcacease, Lactobacillaceae y Bacillaceae que proceden primordialmente del grano, desde la colecta. Las esporas de Bacillus, algunos coliformes y representantes de los géneros Achromobacter, Flavobacterium. Sarcina, Micrococcus, Alcaligenes y Serratia, también se pueden encontrar.

Desde tiempos muy remotos la humanidad utiliza hierbas, especias y condimentos muy diversos para numerosos fines. En la cocina, las partes delicadas de las hierbas como las hojas y flores se clasifican como hierbas, mientras que los extractos aromáticos secos, semillas y raíces se conocen como especias. Las hierbas, especias y condimentos al igual que la harina deben conservarse en recipiente cerrado, preferiblemente en lugares frescos y secos. Para un almacenamiento prolongado se recomienda efectuarlos a una temperatura de aproximadamente 0°C por período no mayores de 18 meses. También deben tener un contenido bajo de humedad, de aproximadamente 13% o inferior y ser tratados con un agente oxidante (óxido nitroso, cloro, cloruro de nitrosilo o peróxido de benzoilo), los cuales reduce la carga de microorganismos que pueden estar presentes en el producto final.  Las especias que se encuentran en el comercio tienen, en general, un contenido microbiano relativamente bajo, que puede variar de unos pocos microorganismos por gramo, a vario cientos, con predominancia de esporas bacterianas. Las esporas de lo género Bacillus, y Clotridium, cuya destrucción exige la esterilización por calor húmedo plantea dificultades en la fabricación de embutido cocido y otros productos cárnicos. Los recuentos de esporas bajos son importantes si estas especias se van a utilizar para la elaboración de productos enlatados. Además de las bacterias esporuladas, las especias y condimentos contienen con frecuencia bacterias pertenecientes los géneros: Stahylococcus, Streptococcus, Psedumonas, Flavobacterium. Achromobacter Klebiella, Serratia y otros. En productos procedentes de industrias cárnicas es posible encontrar Escherichia coli, y algunas especies de Salmonella. Rara vez se encuentran levadura, en cambio contienen numerosas especies de esporas de hongos pertenecientes a los géneros Aspergillus, Penicillium, Cladosporium, Scopulariopsis y otros hongos particularmente en forma de esporas.



La carga microbiana según el CODEX alimentario para el recuento de levaduras y hongos filamentosos.

Alimento
Recuento de levaduras y hongos filamentosos
Harina trigo
Esporas de hongos
50-100
Harina blanca
(Féculas y almidones)
Mohos
103 a 104 UFC/g
Especias y condimentos
Mohos
103 a 104 UFC/g

Materiales
  • 1 muestra de algunos de los siguientes alimentos: harina, especies o condimentos.
  • 10 tubos con 9 ml de agua peptonada estéril.
  • 2 Botellas de dilución con 225 ml ó 90 ml de agua peptonada estéril.
  • 1 Botella con 200 ml de agar papa dextrosa o placas Petrifilm para levaduras y hongos filamentosos.
  • Platos Petri estériles
  • 2 bolsas estériles medianas (marca Ziploc)
  • Espátula estéril
  • 15 Pipetas estériles de 1ml.
  • 2 Propipeta para 1ml.
  • 2 Esparcidores de metal
  • Alcohol al 70%
  • Alcohol al 95%
  • Balanza analítica
  • Baño María a 45°C.
  • Contador de colonia (Quebec).
  • Asa microbiológica y asa micológica.
  • Portaobjetos, cubreobjetos, batería de colorantes para Gram y solución de montaje (Azul de lactoglicerol).
  • Aceite de inmersión (cedro).
  • Papel de lente
  • Microscopio compuesto de campo claro
  • Estereoscopio
Procedimientos
Ø  Exposición teórica: brevemente se hablará y abordara temas como los objetivos de la práctica, materiales necesarios, los procedimientos, algunas definiciones, tipos de técnicas.
Ø  Preparación de las diluciones seriadas y los análisis microbiológicos de los alimentos solicitados (harina o especies). Incubación de los diferentes medios de cultivos y su posterior observación, recuento e identificación de los resultados obtenidos.
I.- Método de Recuento de hongos filamentosos y levaduras.
1. Pese 25 ó 10 g de la muestra de alimento (harina, azúcar, especia o condimentos) seleccionada con anterioridad en una bolsa estéril (Ziploc).
2.- Adicionar los 225 ml ó 90 ml de agua peptonada estéril y homogenizar la muestra por unos 2 minutos. Rotule como dilución 1:10 ó 10-1.
3.- Del homogenizado (dilución 1:10 ó 10-1) tome con una pipeta estéril 1 ml y deposítelo en un tubo con 9 ml de agua peptonada estéril, mezcle cuidadosamente y rotule.  Está dilución corresponde a 1:100 ó 10-2.  Continúe diluyendo   hasta obtener las siguientes diluciones 1:1000 ó 10-3 y 1:10000 ó 10-4.
4.- Vierta 0.1 ml de cada dilución en un plato Petri de PDA previamente servido, que contienen 20 ml de agar papa dextrosa (PDA) solidificados. Se debe aplicar la técnica de esparcido por lo que se deben servir sobre la superficie del plato Petri con PDA unos 0.1 ml de cada dilución, recordando que para esta técnica la muestra se ha diluido un décimo (1:10). En el caso de utilizar platos de Petrifilm se debe servir sobre la superficie del film 1 ml de cada dilución, se deja caer el film y se esparce con el aplicador proporcionado para este propósito. Incube a 25-26°C ó a temperatura ambiente durante 3 a 5 días.
Luego proceda a contar el número de colonia crecida y seleccione el plato que contenga de 20-200 colonias para platos Petri o 15 a 150 colonias para placas de Petrifilm, con la finalidad de determinar el número de microorganismo por gramo de muestra.
No. de microorganismo por gramo (m.o./g) = número de unidades formadora de colonia (UFC) por dilución.
No. m.o./g = No.  UFC/dilución
Cuadro de resultados
Recuento
Microbiano

10-1

10-2

10-3

10-4

10-5

UFC/g

Observaciones
Agar Papa Dextrosa (PDA)
Recuento de hongos filamentosos y levaduras.







Placa de Petrifilm para hongos unicelulares y mohos.
Recuento de hongos filamentosos y levaduras.








REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
Bauer D. Análisis Clínicos. Métodos e Interpretaciones. 1ª ed. Barcelona España: Editorial Reverté 1986.

Benavides Martínez, Heydi A. Propuesta de guía de aplicación de técnicas de microbiología (bacterias y hongos) para ser utilizado en Microbiología General. Universidad de El Salvador, San Salvador, El Salvador, Centro América. 2007. 234 páginas.
Caballero Torres, Ángel E. Temas de Higiene de los alimentos. La Haba: Editorial Ciencias Médicas. 2008. 382 páginas.
Estrada, Heylin; Ganboa, María del Mar; Chaves, Carolina; Arias, María Laura. Evaluación de la actividad antimicrobiana de la miel de abeja contra Staphylococcus aureus, Staphylococcus epidermidis, Pseudomonas aeruginosa, Escherichia coli, Salmonella enteritidis, Listeria monocytogenes y Aspergillus niger. Evaluación de su carga microbiológica. ALAN [online]. 2005, vol.55, n.2, pp. 167-171. ISSN 0004-0622.

Koneman E, Schrekeberger P, Janda A. Diagnóstico Microbiológico. 3ra ed. Argentina: Editorial Panamericana 1997.    
   
Pascual Anderson, María del Rosario; Calderón y Pascual, Vicente. Microbiología Alimentaria: Metodología Analítica para Alimentos y Bebidas. Ediciones Díaz de Santos, 1999. 464 páginas.
Manipulación de alimentos (Manual común). Junta de Andalucía. Servicio Andaluz de empleo. Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico.
Valdiviezo Lugo N, Villalobois LB, Martínez Nazaret R. Evaluación microbiológica en manipuladores de alimentos de  tres comedores públicos en Cumana – Venezuela. Rev. Soc. Ven. Microbiol. v.26 n.2 Caracas.  2006